Cultura cerveceraCuriosidades cervecerasHistoria cerveceraLA ÍNTIMA RELACIÓN ENTRE EL ORGASMO FEMENINO Y LA CERVEZA

25 septiembre, 20202
https://i0.wp.com/liberbeer.es/wp-content/uploads/2019/03/shapeimage_11.png?fit=900%2C1213&ssl=1
Que una buena cerveza es una fuente de placer ilimitada no es ningún secreto pero… ¿y el orgasmo?
¿qué tiene que ver con la cerveza?

 

Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho. La respuesta es Hildegarda von Bingen, una monja de clausura que vivió en el siglo XII. Ella es la clave que conecta orgasmo y cerveza, al menos tal y como hoy los conocemos.

Hildegarda

Desde los tiempos más remotos, los cerveceros han añadido aditivos para fines tan diferentes como enriquecer su sabor, añadir distintos aromas, darle más color, aumentar el grado alcohólico o conservar la cerveza que elaboraban. Miel, canela, azúcar, anís, jengibre, romero, clavel y raíces eran algunos de los ingredientes utilizados con estas finalidades. Esta mezcla de hierbas llamada Gruit, era lo único que contrastaba el dulzor proveniente de la fermentación, antes del descubrimiento de la utilización del lúpulo. Te aseguro que hoy en día, la expresión de tu cara después de saborear un buen trago de dulce cerveza gruit diferiría mucho de la acostumbrada.

 

 

Gruit
Seguro que tu cuñado bebe gin tónic con gruit y no lo sabe.  Explícale que es un antiguo. La mezcla de botánicos ya se usaba hace siglos en la cerveza

Ahora bien, si nos remontamos a la Edad Media, la relación entre la cerveza y un monje de abdomen prominente permanece en el imaginario colectivo. Pero ¿una monja cervecera? No, Hildegarda fue mucho más allá. Bajo este nombre encontramos a una mujer extraordinaria. Erudita escritora, fue compositora, filósofa, teóloga, mística, pintora y científica. Sin duda, la versión femenina de Leonardo da Vinci, sólo que nacida tres siglos antes.

El ser monja, y de clausura, no le impidió escribir sobre muchos temas, incluido el de la sexualidad, con una gran claridad y sin tapujos. Además insistía en que el placer sexual era cosa de dos, que residía en el cerebro y que la mujer también lo sentía, por lo que introdujo por primera vez el concepto de orgasmo femenino.  Afirmación escandalosa en su momento, en que se creía que la inclinación por el sexo era una manifestación del pecado. Considerando que era monja, y en pleno medievo, no es para menos la sorpresa. Aún lo es más que no fuera callada o apartada, no en vano fue la primera mujer a la que la Iglesia permitió salir del monasterio a predicar.

Vale, pero seguimos sin ver la relación con la cerveza, diréis.

 

Pues allá vamos: no contenta con destrozar el tabú que supone dar carta de naturaleza científica al orgasmo de la mujer, nuestra super-monja, preocupada por las enfermedades que provocaba en la población beber agua insalubre o almacenada en malas condiciones estudia los beneficios de introducir el lúpulo –una mala hierba que crecía salvaje en Baviera- en el proceso de elaboración de la cerveza. Lo que le imprime ese característico toque amargo que balancea el dulzor del cereal.

Hildegarda, al introducir el lúpulo (con sus propiedades bactericidas: alfa ácidos (efecto antibiótico sobre bacterias Gram+) y taninos (antibactericida láctico y acético), consigue así mantener en buen estado la cerveza y evitar muertes por consumo de agua insalubre a la vez que le imprime para siempre ese peculiar aroma característico que hoy en día podemos apreciar en una buena cerveza elaborada con lúpulos naturales.

 

Lupulo
Flor hembra del lúpulo (Humulus lupulus)

Así, con la expansión de los monasterios por Europa en el Medievo, se expande también la cerveza tal y como hoy la conocemos. Franciscanos, benedictinos y trapenses realizaban cerveza, para consumirla en la época de ayuno.

Se trata de un caso análogo al de Cristóbal Colón, porque quizás no fue la primera en descubrir el uso del lúpulo en la cerveza, pero sí la primera que lo mencionó y dio a conocer al mundo en sus tratados científicos Causa et curae y Physica consolidando definitivamente la receta de la cerveza.

Ya sabes, la próxima vez que te des un placer o brindes con una buena LIBER, dale un buen trago, saboréala, percibe su aroma fresco y nota ese fantástico toque amargo. Después, brinda por Santa Hildegarda Von Bingen.

Se lo debemos todos.  SALUD!

By LIBER®

2 comments

  • Graci

    27 marzo, 2019 at 12:39

    Curioso, curioso, para cuando otro más?

    Reply

  • Mercedes López Herrera

    6 noviembre, 2020 at 12:24

    Me encanta la cita, ya me dirás donde se encuentra pues Hildergarda es mi referente principal.
    Mira por donde la cerveza nos une además de en los lazos tradicionales, ahora en la mística medieval. ¡¡Genial!!

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *